FILOSOFAR
La filosofía podría considerarse la madre de todas las
ciencias. Pues, de ella nacieron la mayoría de las ciencias que hoy estudian en
el aula. Pero, no por ello podemos dejar a la Filosofía en un segundo plano,
como algo obsoleto que ya no aporta.
La Filosofía desarrolla la capacidad de pensamiento crítico
y reflexivo analítico. Aporta al alumno una visión ética y una orientación moral,
de lo que acontece y sus formas de actuar ante ello. Así, lo describía también Joan
Méndez, profesor de Filosofía en el San Juan Bosco de Barcelona, en una
entrevista a el diario, “La Vanguardia”, en 2015. La filosofía se nos presenta
como una hermenéutica de lo real. Esto nos empuja a una parte práctica de la Filosofía.
Para, que el alumno que estudia Filosofía desarrolle la
capacidad de filosofar, el profesor debe enseñarle a filosofar.
Primero el alumno debe adquirir una serie de competencias filosóficas:
·
Profundizar: profundizar en los problemas. En qué
quiere decir cada concepto, por qué una idea y no otra, de dónde viene esa idea…
Así, se irá depurando el concepto,
pensamiento, idea a la que queremos llegar.
·
Problematizar: precisar aun mas donde hemos
llegado, con posibles problemas o dudas que no han surgido aún.
·
Conceptualizar: dar como resultado final una
palabra. Pero, cuál, por qué esa, qué la diferencia de otras…
Se podría decir que estas serían competencias para
introducir al filosofar. Pero, hay tres capacidades filosóficas básicas, para
que se del filosofar.
1.
El problematizar
2.
Conceptualizar
3.
Argumentar
Para mí, las tres son importantes. Pero, si he de elegir
entre una sería argumentar. Pues, habría que utilizarla constantemente. Hay que
argumentar, justificar, por qué estamos ante un problema, por qué ese es el
concepto para discutir. Y, en muchos otros casos.
Pero, ante esto o podemos enfrentarnos de cualquier modo. Como
señala Oscar Brenifier, hay una serie de actitudes filosóficas. Estas actitudes
son necesarias tanta para explicar la Filosofía, como para introducirnos en el filosofar.
Las actitudes filosóficas son necesarias para todo acto de filosofar. Estas actitudes
son:
-
Sosegarse: hay que estar tranquilo, relajado,
para poder ver, preguntarse el por qué de lo que nos rodea, de lo que somos, de
lo que hay.
-
Ignorancia adquirida: para mí, esta actitud es
vital en filosofía. Pienso que el adolescente le costará adquirirla, quizá por
experiencia personal. Pero, hasta que no reconoces que no sabes nada, no
aprenderás nada. La soberbia nos obstaculiza el camino. Que la luz sea “solo se
que no se nada”.
-
Autenticidad: que sea el “YO” filosófico el que
se exprese. No nos coarte el interés, el miedo, los pensamientos políticos. Que
se hable con nuestros propios pensamientos.
-
Empatía/Simpatía: volviendo a la capacidad de
argumentar, no se puede llevar una discusión filosófica sin una actitud empática.
-
Confrontación: hay que tener el poder de asumir
y llevar la confrontación, algo negativo, hacia un dialogo/discusión positiva.
-
Asombro: que nos asombre lo nuevo, entendido nuevo
como algo novedoso para nosotros.
-
Confianza: el escepticismo que se mueve en Filosofía
es peligroso, hay que tener confianza.
Para finalizar, creo que estas actitudes deberían estar
presentes en cualquier materia del curriculum académico. Y, por supuesto,
volver a ser una materia obligatoria, y desde edades mas tempranas. Que la duda
impere desde siempre.
Por ello, dejo este interesante video sobre el arte de la
pregunta.
Y, este sobre cómo introducirse en la práctica filosófica. Ambos de Oscar Brenifier

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