OS SUBO LOS APUNTES DE ORTEGA, PUES NO NOS DARÁ TIEMPO A VERLOS EN CLASE. SEGUIRÉ EXPLICANDO A TRAVÉS DE VIDEOS Y ACTIVIDADES.
Tema 13: La filosofía
española del siglo XX, José Ortega y Gasset.
1. Introducción. Vida y Obras.
Nació en Madrid el 3 de mayo de 1883. Fue
profesor de metafísica a partir de 1911 de la Universidad complutense de
Madrid. Discípulo de Hermann Cohén en Marburgo, por lo tanto educado en el
poskantismo. A partir de 1910 su pensamiento se orientó hacia un perspectivismo
que le conducirá a un raciovitalismo.
Fundador de la Revista de Occidente en 1930, revista que le sirve para
exponer su filosofía a través de artículos científicos de divulgación. Su obra escrita es muy amplia, podemos
resaltar “Meditaciones del Quijote” (1914), El Espectador 1916, Las Atlántidas
1924, La rebelión de las masas 1930, ¿Qué es Filosofía? 1958. La influencia de Ortega en la filosofía
española durante este siglo es muy importante, autores como García Morente,
Xavier Zubiri, José Gaos, María Zambrano, etc.
1.1. Necesidad, Característica y objeto de la
Filosofía.
Lo primero que se pregunta Ortega es si el
filosofar sobre la vida es necesario. Para Ortega, la necesidad del Filosofar
no hay que entenderla como ser útil, la filosofía de Ortega es una crítica a la
mentalidad cientificista, que identifica verdad y utilidad. La filosofía frente
a la ciencia tiene su verdad en la búsqueda del sentido, una verdad integral a
la que la ciencia sólo puede aportar verdades particulares.
La característica
esencial de la filosofía de Ortega es que es constitutivamente necesaria al
intelecto, el hombre necesita hacerse preguntas sobre el todo como tal todo.
Para Ortega el objeto de
la Filosofía es conocer el Mundo, concepto este que articula el sujeto y
el objeto, y que frente al estatismo del ser como totalidad, nos propone
el dinamismo de un mundo en el que somos con los otros y en proyecto. La
filosofía ya no se ocupará de conceptos estáticos como el de ser, sustancia o
categorías, sino que se ocupará del todo en su sentido compartido y
dinámico.
En resumen, para Ortega
la Filosofía es un conocimiento del Universo (Mundo) o de todo cuanto
hay. El objeto de la filosofía es buscar el sentido de las cosas. El
realismo científico es falso porque cosifica al ser humano y la vida humana no
es ninguna cosa ni ningún objeto.
2. Crítica al realismo y
al idealismo.
El desarrollo de la filosofía, en cuanto
necesidad de clarificación del Mundo, requiere antes que nada, a juicio de
Ortega, una crítica del “realismo” y del “idealismo”.
2.1. Crítica al realismo.
Abordaremos esta crítica desde el problema de
la ciencia. Dice Ortega en Historia como sistema que la ciencia está en
peligro; y está en peligro porque la fe que el hombre moderno tenía puesta en
ella se ha ido enfriando a lo largo del último siglo. Se vio a la ciencia como
la panacea de todas las cosas, pero la realidad es bien distinta.
Concretamente: la ciencia
que, paradójicamente, quiere abarcar todo el universo nada tiene que decir
sobre el hombre, sobre lo humano. [Hoy el hombre de ciencia no cree que la
ciencia pueda solucionar todos los problemas]. Es decir, la ciencia fisicomatemática
o razón naturista (realismo a ultranza), al hacerse patente la urgencia de
tomar parte en la verdad sobre los problemas más humanos no ha sabido qué
decir.
La razón naturalista o
realista se detiene, ha topado ante la extraña realidad que es la vida humana.
La causa de esta detención es profunda y radical –dice Ortega-: porque el
hombre no es una cosa; es falso hablar de la “naturaleza humana”.
La vida humana no es un objeto, no se trata de una cosa y por eso no posee una
naturaleza. “El hombre no tiene naturaleza, sino que tiene historia”
(Historia como sistema, VIII)
La causa de la confianza
que el hombre moderno ha depositado en la ciencia está en la Ilustración. Los
ilustrados como Kant tienen una fe enorme en la ciencia, en la filosofía
contemporánea hay dos tendencias:
1.
El materialismo marxista que confía en el progreso científico.
2.
El vitalismo de Nietzsche y Ortega que desconfían de la ciencia como una
visión del mundo heredera del idealismo.
El hombre moderno se ha visto “desilusionado”
por la ciencia, porque se da cuenta que lo humano “se escapa de la razón fisicomatemática
como el agua por una canastilla” Este es el único motivo por el que la fe en
esa razón ha entrado en deplorable decadencia.
Ahora bien, esto quiere
decir que es preciso repensar la vida humana bajo nuevas categorías o
conceptos radicalmente distintos de los que nos aclaran los fenómenos de la
materia. De otra forma, la razón naturalista o realista sirve siempre y
cuando su objeto de conocimiento sea cosa: por ejemplo, el movimiento de los astros.
Pero en el momento en que pretendemos abordar el tema de la vida humana bajo
esos mismos cálculos (los del realismo o naturalismo físico- matemático)
estamos imaginando una razón matemática entre dos objetos de conocimiento,
persuadidos en la creencia de que al tratar con la vida humana también estamos
investigando una naturaleza o cosa. Mas, como se ha dicho, esto es falso.
2.2. Crítica al
idealismo.
La alternativa histórica se presenta a ojos de
Ortega bajo el nombre de “ciencia del espíritu”. En efecto, contra la
razón fisicomatemática de investigar lo humano, arremeten los espiritualistas o
idealistas contraponiendo a la Naturaleza el Espíritu. Pero esto
es otro error: error que comienza en la interpretación eleática del ser
tratando las realidades (cuerpos o no) como si fuesen ideas, conceptos. En
suma, el error del idealismo o espiritualismo, lejos de distar del error del
realismo, no es sino la misma equivocación: tratar las cosas o las ideas como
identidades, es decir, como si se tratara de una naturaleza determinada.
Por esto Ortega se pregunta cómo el idealismo
– concretado en la figura de Descartes- ha podido cometer esta contradicción
con su propio punto de partida, el idealismo termina cosificando el propio
sujeto: Descartes hace del cogito, que es el punto de partida de su
sistema, una sustancia estática, por eso idealismo y realismo se terminan dando
la mano.
El idealismo conserva
dentro de sí, inconscientemente, la tendencia realista. Esta consiste, como he dicho,
en creer que lo real, lo verdaderamente existente, es lo que existe
independientemente de mí, lo estable, lo medible, la sustancia, etc.
El idealismo añade
un razonamiento de corte realista: entiende la realidad como algo independiente
de nuestra forma de conocerla (como hacía el realismo), con la diferencia de
que ahora lo independiente, no es el objeto, es mi pensamiento (el sujeto
pensante cartesiano, que además, como hemos dicho, es interpretado como una res
cogitans, como una cosa que piensa).
2.3. Conclusión.
En resumen, el idealismo y el realismo, para
Ortega, se parecen mucho, olvidan que somos historia (vida, dinamismo),
y le quieren dar un carácter estable y eterno, bien a las cosas (realismo),
bien a las ideas (idealismo).
Como alternativa está la
afirmación orteguiana de la vida como unidad integradora: tanto la
Naturaleza como el Intelecto son relativizados en función de una única realidad
radical, que es la misma vida humana.
En definitiva los dos
viejos polos de la filosofía sujeto (idealismo) y objeto (realismo) para
Ortega no existen con independencia, son una única unidad, la que se da en el
concepto integrador de vida.
3. El concepto de Filosofía en Ortega.
La filosofía no nace por razón de “utilidad”.
La Filosofía es constitutivamente necesaria al intelecto y tiene como
nota radical el afán de buscar y capturar la verdad del todo como tal.
La Filosofía tiene como objeto propio
de consideración el ser fundamental del mundo: es por tanto “conocimiento
del Universo o de todo cuanto hay”
El filosofar, tiene para Ortega unas notas
características:
• El filosofar es
plantearse un problema con absoluta radicalidad, es decir, no partir
tranquilamente de creencias previas.
• Esta situación radical
impone al pensamiento una característica que Ortega denomina imperativo de
autonomía. Se trata de un principio metódico: la renuncia a apoyarse en
nada anterior a la filosofía misma. Lo anterior a la filosofía son creencias.
• Junto al anterior
principio metódico actúa otro: el universalismo, el afán intelectual
hacia el todo; lo que Ortega llama panantonimia: todos los contrarios reunidos
en el todo.
4. El concepto de vida como realidad radical.
Como hemos visto la
filosofía es el conocimiento del Universo o cuanto hay. El primer problema
filosófico consistirá en determinar qué nos es dado del universo de
forma tal que escapa de todo tipo de duda. Pues bien, Ortega encuentra que esa
realidad radical no es tampoco la conciencia, sino la vida “que incluye
–además del sujeto- el mundo” (¿Qué es filosofía? L. IX)
La realidad radical es, nuestra vida,
la de cada uno en particular (lo primero que existe es la vida, hasta el
pensar es posterior a ella, crítica a Descartes). Cualquier tipo de realidad
siempre supone de antemano otra realidad que le fundamenta: nuestra vida.
El ser humano,
dice Ortega, no es el alma ni la materia, sino la perspectiva. La perspectiva
es el punto de vista desde el que observamos el mundo que nos rodea, por lo que
la única forma de acercarse a la realidad del mundo es multiplicando las
perspectivas o puntos de vista acerca del mundo: la verdad de una manzana es el
conjunto de perspectivas desde las que podemos ver la manzana. Y esta perspectiva está unida a una
determinada circunstancia. Esto es lo que nos limita, nuestra propia
peculiaridad dentro del mundo. No se trata de una Circunstancia Biológica, sino
humana y sobre todo histórica: la realidad radical es la vida histórica, no la
vida biológica. Por todo ello, Ortega
afirma que somos esencialmente circunstancia y como consecuencia, el ser humano
no tiene una naturaleza dada, no se puede definir al margen de sus
circunstancias históricas: no somos naturaleza sino historia.
4.1. La vida Humana.
¿Qué es, pues la vida? “Vida
es lo que somos y lo que hacemos”, la vida es el quehacer del hombre en el
mundo, la vida es la realidad radical a la que tiene que aspirar la filosofía.
Pero la vida, como hemos dicho, es siempre una vida humana concreta, es
una vida en una circunstancia concreta. Por eso dice Ortega que: “yo soy yo
y mi circunstancia”. Para Ortega la circunstancia constituye la otra mitad
de mi persona. Ortega entiende las
circunstancias en un triple sentido:
• Circunstancia es todo
aquello con lo que coexisto, es decir los demás hombres, los usos
sociales, las creencias, las ideas, las opiniones, las cosas que aparecen a mí
alrededor, e incluso mi cuerpo y mi psique.
• Circunstancia es el horizonte
de la totalidad, siendo este horizonte mi mundo, es decir, mi
circunstancia.
• Circunstancia es,
inseparable de mi yo, pues mi vida se hace esencialmente con la
circunstancia.
Para Ortega la vida humana es un proyecto, el
hombre tiene que inventar lo que va a ser. El hombre no es un hecho sino un
quehacer. Este hombre tiene un destino concreto. El destino humano para
Ortega se caracteriza por la posibilidad: somos libres, como afirma el
existencialismo. Pero, mientras que la libertad para los existencialistas es ilimitada,
para Ortega la libertad es limitada. Para ejemplificar esta libertad
limitada Ortega recurre al símil del pianista: Las notas musicales son
limitadas, pero las piezas musicales que se pueden componer con ellas son
infinitas.
Otra característica de la
vida es el arrojamiento: Vivir es estar perdido entre las cosas. Al respecto Ortega propone el símil del
teatro: Somos como actores “arrojados”, abandonados en un escenario, y no nos
han advertido previamente de cuál es nuestro papel. En conclusión, Ortega dirá
que la vida es un problema, una tarea, un quehacer.
4.2. Las categorías de la vida.
Hemos hablado del concepto de la vida como
realidad radical, vamos a ver los atributos de esa realidad radical.
Ortega va a llamar a estos atributos categorías de la vida. El sentido
del concepto categoría, en general conceptos desde los que se puede pensar el
ser, y expresar lo que es, aquí es diferente a su significado en otras
corrientes. Para Ortega las categorías no son algo abstracto, sino real, no
están en el entendimiento, sino en la vida misma. Este concepto de categoría de
Ortega está próximo al de los existenciarios de Heidegger: las
categorías son los modos concretos en los que se manifiesta la existencia. Las
categorías de la vida son:
a. Vivir es ante todo, encontrarse en el
mundo. Mundo no es aquí naturaleza como creían los antiguos, “sino lo
vivido como tal”. Esta es pues, la primera categoría de la vida: yo en
el mundo.
b. Vivir es encontrarse en el mundo de una
forma concreta: estamos ocupados de en algo. “Yo consisto en ocuparme
con lo que hay en el mundo y el mundo consiste en todo aquello de que me ocupo
y nada más” ¿Qué es filosofía?
c. Vivir es todo hacer, es ocuparse en algo para
algo. Estamos ocupados en algo gracias a una finalidad en vista de
una forma determinada. La vida no está nunca prefijada. No está prevista, es
imprevista.
d. La vida es anticipación y proyecto.
Por tanto, yo he decidido hacer lo que hago. Nada se nos da hecho, por eso la
vida es un decidir antes que un hacer.
e. Vivir es hallarse en un mundo en el que se
ofrecen diferentes posibilidades. Ahora bien, si decido es porque tengo “libertad
para...” escoger.
f. Pero esa posibilidad de escoger no es
ilimitada. La libertad, como hemos visto, se da dentro de un determinado campo
de juego, pero dentro de ese campo de juego las posibilidades son infinitas.
g. La vida es futuración, temporeidad.
Esta categoría de temporeidad tiene un papel extraordinario y a dos niveles:
• Un nivel en el que se
perfila totalmente la teoría de la realidad. Como hemos visto, la vida
era perspectiva y toda perspectiva es móvil, porque la realidad misma lo es. La
sustancia de la vida es el tiempo, el cambio.
• Un nivel
gnoseológico (teoría del conocimiento). El abordar gnoseológicamente esta
categoría de la vida nos conduce hasta los umbrales del último giro del
pensamiento de Ortega: todo concepto que representa alguna realidad humana
lleva incluida una fecha; los conceptos no son ahistóricos, dependen también
de la historia, no sólo de la realidad.
5. El raciovitalismo.
La realidad radical es la
vida, pero a diferencia de Nietzsche, la vida y la razón no se oponen en
Ortega. Es posible un pensamiento radical que capte la realidad radical de la
vida desde la razón. Este pensamiento, la nueva metafísica u ontología, no
tratará más del ser, como lo uno, lo inmóvil, lo abstracto, sino de la vida
como lo múltiple, lo temporal y lo concreto. Con este raciovitalismo,
Ortega se aleja de Nietzsche, y se acerca a la metafísica de los
existencialistas: una ontología que, frente al ser, se preocupa por la existencia,
y los modos concretos de darse ésta.
En definitiva, Ortega
intenta integrar o unir la razón y la vida, dando origen de esta forma a
su raciovitalismo: el tema de nuestro tiempo consiste en someter la
razón a la vitalidad, para lo cuál la razón vital tendrá un sentido histórico,
espontáneo y variable.
Las sorprendentes
coincidencias con Dilthey, por la importancia que este autor le da al
tema de la historia (las ciencias humanas a diferencia de las ciencias
empíricas son ciencias históricas), determinan en Ortega una curiosa reacción
tendente a diferenciarse del pensador alemán: Mientras que Dilthey da más
importancia a los aspectos irracionales y psicológicos de la vida, Ortega
subraya el carácter racional de la vida y de la historia. Ortega pretende por
todos lo medios salvar la razón en la historia.
La razón para
Ortega: “Es toda acción intelectual que nos pone en contacto con la realidad”
junto a la razón “pura” y “eterna” y por encima de esta, está la razón vital. La
razón vital es la vida humana.
El raciovitalismo es un movimiento
entre el irracionalismo vitalista y el racionalismo. Ortega se
opone a todo irracionalismo, como el de Nietzsche, y a todo racionalismo, como
el de Descartes. El auténtico significado de la razón, según Ortega, es el de
“dar razón de algo”, dar razón de la vida.
La razón vital es
constitutivamente razón histórica: el vivir siempre está referido a la
vida humana y el horizonte de la vida humana es histórico. El hombre está
definido por la circunstancia histórica que le ha tocado vivir.
6. El Perspectivismo.
La visión radicalmente histórica de la vida y
existencia humana se corona con la teoría epistemológica del perspectivismo
o punto de vista. En este aspecto Ortega sigue los pasos de Dilthey. Así,
Ortega intenta, con poco éxito, coordinar la relatividad de todos los puntos de
vista parciales con la unidad de la verdad total. Es decir, coordinar la
pluralidad y suma de perspectivas con la única verdad.
Para Ortega, la idea de
perspectiva va unida principalmente a la vida. Según la noción de perspectiva, no
existe una supuesta realidad inmutable y única, hay tantas realidades como
puntos de vista.
La estructura de la
perspectiva supone una jerarquía u ordenación de planos o términos: en
toda perspectiva debe haber un primer plano y un último plano, así como una
multiplicidad de planos intermedios. Así se salva Ortega del relativismo,
no todas las perspectivas están en el mismo plano, no todas valen lo mismo.
7. Algunas influencias y
repercusiones del pensamiento de Ortega.
7.1. Influencias en el
pensamiento de J. Ortega y Gasset.
1.
Las influencias de Ortega dependen de la etapa de su pensamiento en la cual nos
encontremos. Sin embargo, podemos aceptar como una de las líneas vertebradoras
de su pensamiento y eje de su trayectoria intelectual su preocupación por el
problema de España, inducida por sus amigos novecentistas (generación del 98),
que se caracterizan por las preocupaciones regeneracionistas tras la caída de
Cuba, la última colonia del imperio.
Este
es el contexto de su enfrentamiento con Unamuno sobre el problema de
España: va a haber dos soluciones distintas (africanismo vs. europeísmo).
Mientras que Unamuno promueve que España es la reserva espiritual de Europa,
Ortega propone que debemos dejar estas singularidades y acercarnos a Europa. Es
decir, Unamuno entiende que en Europa ha triunfado la mentalidad
científico-técnica, mientras que en España no. Nuestro destino, según Unamuno,
es mantener esta singularidad nuestra, y no dejarnos absorber por la mentalidad
positivista triunfante en Europa. Sin embargo, Ortega promueve el acercamiento
de España a Europa: tras la crisis del 98, España sólo puede regenerarse
siguiendo el modelo europeo.
2.
La lectura de Nietzsche en sus
años de juventud (antes de su estancia en Alemania) le aporta las críticas ante
el idealismo, y la primacía de la vida. Pero mientras que
Nietzsche es irracionalista, Ortega sostiene un raciovitalismo que integra vida
y razón
3. La influencia kantiana,
en sus años de estudiante en Alemania a través de Cohen y Natorp, en dos
sentidos:
• Su preocupación por los
fundamentos del conocimiento.
• El rigorismo
metodológico en el proceder filosófico (modelo de conocimiento: la ciencia fisicomatemática).
4. Desde 1910, la lectura de Husserl le
aporta la idea de “circunstancia” y las posibilidades de superar el idealismo
neokantiano por medio del planteamiento fenomenológico: De Husserl, Ortega va a
tomar la concepción de una filosofía sin supuestos que mira a la cosa misma y
la describe tal y como aparece.
5. Dilthey y Heidegger
influyen decisivamente en la filosofía de Ortega, pues es a partir de las
lecturas de sus obras como se prefigurarán en nuestro autor el concepto de
‘razón histórica’ y la concepción de la naturaleza humana:
De Dilthey tomará la “razón histórica”:
para Ortega la razón está inevitablemente sometida a prejuicios
histórico-culturales, también denominados “creencias”, a partir de los cuales
las teorías sobre el mundo son generadas.
De Heidegger
tomará la crítica a la concepción de la naturaleza humana: Ortega
concibe al hombre como un ser que no tiene naturaleza sino que es un ser
histórico. Ésta es la deriva existencialista de los escritos de
Ortega, consistente en concebir a la naturaleza humana como no-cerrada, es
decir, el hombre es un ser que se define por lo que todavía no-es, de aquí que
sea un ser nunca definido porque es en la medida en que elige.
7.2. Repercusiones del pensamiento de J.
Ortega y Gasset.
Las repercusiones del
pensamiento de Ortega y Gasset se encuentran muy condicionadas por el panorama
intelectual y sociopolítico de la España de la época. Como fundador de un modo de filosofar, sobre
todo influye en los pensadores españoles exiliados después de la Guerra
Civil (filosofía del exilio). Todos ellos pertenecientes a la Escuela de
Madrid, personalidades como José Gaos, Xavier Zubiri, Julián Marías, María
Zambrano, retoman las enseñanzas de su amigo y maestro. Este prestigio de la filosofía orteguiana no
tiene una producción limitada a países o pensadores de lengua hispana, sino que
su prestigio, a partir de los años 40, se ha expandido por Europa.
A su retorno del
exilio, Ortega se topa con un panorama universitario dominado por la
neoescolástica y es rechazado con posterioridad por el influjo del marxismo,
psicoanálisis y la filosofía analítica.
La influencia del
pensamiento de Ortega no debe buscarse, pues, tanto en el contenido sistemático
de su pensamiento cuanto más en la forma del proceder filosófico cuyos rasgos
fundamentales son:
• El empleo creativo de
la lengua española como lengua filosófica (carácter propio del pensar español)
• La elegancia y
sencillez de su proceder filosófico que huye de oscuridades y profundidades
innecesarias (desvinculación entre profundidad y valor: democratización o
accesibilidad filosófica)
• Concepción de una
actividad filosófica que nace de la vida del individuo y cuya tarea
consiste en la interpretación de sí misma en su pluralidad de facetas
• Estrecha vinculación
entre compromiso ético y político (José Luis Aranguren y Fernando Savater)
• Rechazo a la mediocridad
intelectual y apuesta por una cultura centrada en la ciencia como un
mecanismo de modernización