SAN ANSELMO
San Anselmo de Canterbury no entra en temario de EBAU,
pero sin ver parte de su filosofía no podemos avanzar bien. Por ello, he optado
en subiros la explicación del argumento ontológico de San Anselmo al blog.
Primero vamos a contextualizar.
San Anselmo era originario de Aosta, en el Piamonte,
en Italia, donde nació en el año 1033. A pesar de ello es más comúnmente
conocido como san Anselmo de Canterbury, al haber sido arzobispo de dicha
ciudad durante algunos años, donde murió en 1109. Su educación corrió a cargo
de los benedictinos, luego de una experiencia poco afortunada con el primero de
los profesores a los que fue encomendado, al no haberle sabido transmitir el
aprecio por los estudios. A los quince años intentó ingresar en un monasterio,
impidiéndoselo su padre, que le tenía reservados otros menesteres más mundanos;
pero luego de haberse sometido a su voluntad, y haber olvidado durante algún
tiempo sus inclinaciones religiosas, ingresó a los 27 años en el monasterio de
Bec, en Normandía, donde se convirtió en amigo y discípulo del Abad Lanfranco.
Posteriormente fue nombrado él mismo Abad de dicho monasterio, donde compuso
dos de sus obras más conocidas: El Monologion, meditación teológico-filosófica
sobre las razones de la fe, en donde nos presenta algunas pruebas de la
existencia de Dios, propias de la tradición agustiniana, y el Proslogion, donde
encontramos el llamado "argumento ontológico", que constituye la
aportación más original de san Anselmo a la filosofía medieval. En 1092 se
dirigió a Inglaterra, a Canterbury, donde luego de varias negativas a aceptar
el cargo, fue nombrado arzobispo de la sede, ejerciendo como tal hasta su
muerte, a pesar de verse obligado a abandonar la ciudad en varias ocasiones,
por diversos conflictos mantenidos con Guillermo el Rojo y, posteriormente, con
Enrique I.
ARGUMENTO ONTOLÓGICO.
San Anselmo de Canterbury fue uno de los filósofos más
relevantes de la tradición agustiniana, por lo que debemos situarlo en la
esfera de influencia filosófica del platonismo. No obstante, sus preocupaciones
fundamentales eran de tipo religioso y espiritual. En este sentido concibe la
filosofía como una ayuda para comprender la fe: hay una sola verdad, la
revelada por Dios, que es objeto de fe; pero la razón puede añadir comprensión
a la fe y, así, reforzarla. La expresión "credo, ut intelligam"
resume su actitud: la razón sola no tiene autonomía ni capacidad para alcanzar
la verdad por sí misma, pero resulta útil para esclarecer la creencia. La razón
queda situada en una relación de estricta dependencia con respecto a la fe. En
su obra "Monologion" San Anselmo había presentado ya algunos
argumentos sobre la demostración de la existencia de Dios, acompañando a otras
reflexiones de carácter marcadamente teológico. La demostración que nos ofrece
en el "Proslogion" fue motivada, según sus propias palabras,
por la petición de sus compañeros benedictinos de reunir en un solo argumento
la fuerza probatoria que los argumentos presentados en el "Monologion"
ofrecían en conjunto. Con esta prueba, conocida como "argumento
ontológico", San Anselmo pretende no sólo satisfacer dicha petición sino
también dotar al creyente de una razón sólida que el confirme indudablemente en
su fe.
DESARROLLO ARGUMENTOà
Plegaria introductoria: "Así,
pues, ¡oh Señor!, Tú que das inteligencia a la fe, concédeme, cuanto conozcas
que me sea conveniente, entender que existes, como lo creemos, y que eres lo
que creemos. Ciertamente, creemos que Tú eres algo mayor que lo cual nada puede
ser pensado.”
Planteamiento del problema:
Se trata de saber si existe una naturaleza que sea tal, porque el insensato ha
dicho en su corazón: no hay Dios.
Primer paso:
Pero cuando me oye decir que hay algo por encima de lo cual no se puede pensar
nada mayor, este mismo insensato entiende lo que digo; lo que entiende está en
su entendimiento, incluso aunque no crea que aquello existe.
Segundo paso:
Porque una cosa es que la cosa exista en el entendimiento, y otra que entienda
que la cosa existe. Porque cuando el pintor piensa de antemano el cuadro que va
a hacer, lo tiene ciertamente en su entendimiento, pero no entiende todavía que
exista lo que todavía no ha realizado. Cuando, por el contrario, lo tiene
pintado, no solamente lo tiene en el entendimiento sino que entiende también
que existe lo que ha hecho. El insensato tiene que conceder que tiene en el
entendimiento algo por encima de lo cual no se puede pensar nada mayor, porque
cuando oye esto, lo entiende, y todo lo que se entiende existe en el
entendimiento.
Tercer paso:
Y ciertamente aquello mayor que lo cual nada puede ser pensado, no puede
existir sólo en el entendimiento. Pues si existe, aunque sólo sea también en el
entendimiento, puede pensarse que exista también en la realidad, lo cual es
mayor. Por consiguiente, si aquello mayor que lo cual nada puede pensarse
existiese sólo en el entendimiento, se podría pensar algo mayor que aquello que
es tal que no puede pensarse nada mayor.
Conclusión:
Luego existe sin duda, en el entendimiento y en la realidad, algo mayor que lo
cual nada puede ser pensado.
Os dejo el video de Unboxing Philosophy, en el que explica el Argumento Ontológico de San Anselmo.
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